Como profesionales de la salud, nuestro compromiso primordial es «Primum non nocere» —primero no hacer daño—. En el complejo mundo de la cirugía, donde cada segundo y cada decisión cuentan, los errores pueden tener consecuencias devastadoras. Es aquí donde el Protocolo del Marcado Quirúrgico emerge no como una mera formalidad, sino como una piedra angular de la Meta 4 de Seguridad del Paciente: «Garantizar el sitio, procedimiento y paciente correctos».

Pero, ¿es realmente valorado en la práctica diaria? ¿O es una casilla más que tachar en el camino al quirófano?

La Fortaleza de un Protocolo Institucional

Un protocolo de marcado quirúrgico bien definido y rigurosamente aplicado es un activo invaluable para cualquier institución de salud. Sus beneficios van más allá de la prevención de errores:

  1. Claridad y Unificación: Elimina la ambigüedad. Todos los miembros del equipo, desde el celador hasta el cirujano, entienden el mismo lenguaje de la marca.

  2. Reducción de Errores Críticos: Es la primera y más visual barrera contra cirugías en el sitio o lado incorrecto, incidentes que, aunque infrecuentes, tienen un impacto catastrófico en el paciente y en la reputación del centro.

  3. Protección Legal y Ética: Un protocolo estandarizado y cumplido rigurosamente es una defensa sólida para los profesionales y la institución ante posibles litigios. Demuestra diligencia y compromiso con la seguridad.

  4. Cultura de Seguridad: Promueve una cultura donde la verificación activa es la norma, no la excepción, y donde la seguridad del paciente es una responsabilidad compartida.

La Importancia de Cumplirlo: Cada Marca Cuenta

La adherencia no es opcional. Un protocolo es tan fuerte como su eslabón más débil. Una marca inconsistente, ilegible o realizada a la ligera, puede anular su propósito.

  • ¿Quién marca? Siempre, el cirujano que va a realizar la cirugía. Es su compromiso personal.

  • ¿Cuándo? Con el paciente despierto, alerta y participativo, antes de cualquier sedación o medicación que altere su estado de conciencia.

  • ¿Cómo? Con un marcador quirúrgico indeleble, en el sitio exacto, de forma visible y sin posibilidad de equívoco.

Aumentando la Adherencia: Más Allá de la Obligación

¿Cómo transformamos el cumplimiento en convicción?

  1. Educación Continuada: No asumir que «todos lo saben». Reforzar periódicamente el «porqué» detrás del protocolo, usando ejemplos de casos reales (anonimizados) donde un buen marcado evitó un desastre.

  2. Liderazgo Ejemplar: Los jefes de servicio y cirujanos senior deben ser los primeros en cumplir el protocolo de forma visible y sistemática. El ejemplo arrastra.

  3. Auditorías No Punitivas: Realizar seguimientos y auditorías para identificar áreas de mejora, no para señalar culpables. El objetivo es aprender y ajustar.

  4. Feedback Positivo: Reconocer y celebrar a los equipos y profesionales que demuestran una adherencia ejemplar.

Empoderando a Pacientes y Familias: Tu Voz, Nuestra Primera Alerta

Los pacientes y sus familias son nuestros aliados más importantes en seguridad. Tienen un papel crucial que, a menudo, no se les explica adecuadamente.

Cómo instruirles:

  1. Antes de la Admisión: Incluir información clara sobre el marcado quirúrgico en los folletos preoperatorios o en la página web del hospital. Usar lenguaje sencillo y visual.

  2. En el Consentimiento Informado: Asegurarse de que el paciente entienda no solo el procedimiento, sino también el proceso de verificación del sitio, incluyendo el marcado.

  3. Diálogo Directo: Al momento del marcado, el cirujano debe dirigirse directamente al paciente y preguntar: «Señor/a [Nombre del Paciente], ¿es aquí donde vamos a realizar la cirugía, en su [ej. rodilla derecha]?» e invitarle a verificar la marca.

  4. El Derecho a Preguntar: Explicarles que tienen todo el derecho a preguntar y confirmar el sitio quirúrgico hasta que estén completamente seguros, incluso si ya ha sido marcado. «Si tienen alguna duda, por favor, pregúntennos».

Entrenar a los pacientes para que «exijan» el marcado no es crear un problema, es generar una doble verificación consciente y activa que refuerza la seguridad para todos.


Dos caras de una moneda: El impacto del marcado en la vida real

Como expertos, sabemos que la diferencia entre una jornada exitosa y una tragedia personal y profesional reside en detalles que caben en la punta de un marcador. Analicemos los siguientes ejemplos.

Escenario A: El error que no ocurrió (El triunfo del sistema)

En un hospital de alta complejidad, un paciente fue programado para una nefrectomía izquierda. Durante la consulta preoperatoria y en la habitación, el cirujano realizó el marcado siguiendo el protocolo: con el paciente despierto, validando la historia clínica y dibujando una flecha clara en el flanco izquierdo.

Sin embargo, al llegar a quirófano, debido a una confusión en la disposición de las pantallas de radiología (que mostraban la imagen invertida), hubo un momento de duda. Un miembro del equipo sugirió que el lado afectado era el derecho. El cirujano, al observar la marca indeleble en el lado izquierdo y recordar la validación activa con el paciente, detuvo el proceso inmediatamente. Se re-verificó la historia clínica física y se confirmó que el marcado inicial era el correcto. El protocolo funcionó como la última barrera física ante un error de interpretación técnica.

Escenario B: La tragedia de la «obviedad» (Cuando el sistema falla)

Un paciente ingresó para una cirugía de liberación de túnel carpiano en la mano derecha. Por la carga de trabajo y al considerar que era una cirugía «menor y obvia», el cirujano omitió el marcado en la habitación, pensando en hacerlo directamente en quirófano.

Al entrar a la sala, el paciente ya estaba sedado. Por un error en la preparación de la mesa y la posición del paciente, se preparó la mano izquierda. Al no haber una marca física que alertara al equipo durante la Pausa Quirúrgica, se inició la incisión en el lado sano. El error solo se descubrió al finalizar el procedimiento.

  • Resultado: Un paciente con dos cirugías (una innecesaria), un cirujano con un proceso legal y una institución con la credibilidad dañada. El costo de «ahorrar» 30 segundos de marcado fue incalculable.

Reflexión para el profesional

Estos casos nos enseñan que el marcado no es para los «despistados» o los «novatos». Es para los profesionales de élite que entienden que el cerebro humano, bajo fatiga o rutina, es traicionero.

La marca en la piel del paciente es el mensaje que tu «yo» consciente y calmado le deja a tu «yo» bajo presión en el quirófano. No ignores ese mensaje.


📋 CHECKLIST DE BOLSILLO: MARCADO SEGURO (Meta 4)

“La tinta que previene el error”

1. ANTES DE COMENZAR (El «Quién» y «Cuándo»)

  • [ ] ¿Soy el cirujano responsable? Solo el cirujano que opera debe marcar.

  • [ ] ¿Está el paciente despierto? Realiza el marcado antes de la sedación o pre-medicación.

  • [ ] ¿Tengo la documentación a mano? Valida con el Consentimiento Informado y la Historia Clínica física/digital.

2. EL ACTO DEL MARCADO (El «Cómo»)

  • [ ] Confirmación Activa: Pregunta al paciente: «¿Dónde le vamos a operar hoy?». No hagas preguntas cerradas de «Sí/No».

  • [ ] Sitio y Lateralidad: Marca el lado exacto (Derecho/Izquierdo) y, si aplica, el nivel (ej. L4-L5).

  • [ ] Símbolo Inequívoco: Usa una flecha o círculo con tus iniciales. NUNCA uses una «X» (puede significar «aquí es» o «aquí NO es»).

  • [ ] Tinta Indeleble: Asegúrate de que la marca sea visible tras el lavado y la colocación de campos.

3. EXCEPCIONES Y CASOS ESPECIALES

  • [ ] Órganos únicos: Si no hay lateralidad, el protocolo institucional decide si se marca o no, pero la verificación verbal es obligatoria.

  • [ ] Lesiones múltiples: Marca cada una de las lesiones que van a ser intervenidas.

  • [ ] Si te equivocas al marcar: No intentes borrarlo. Tacha la marca errónea con firmeza y marca el sitio correcto al lado.

4. EL CIERRE MAESTRO

  • [ ] Pausa Quirúrgica (Time-Out): Todo el equipo debe mirar la marca y confirmar voz en alto antes de la primera incisión.


⚠️ RECUERDA: > «Si no hay marca, no hay incisión». Tu firma en la piel es tu compromiso con la vida.


Conclusión para el Personal de Salud

Colegas, sé que la jornada quirúrgica es un torbellino de decisiones, urgencias y presiones. Sé que a veces la tentación de «saltar un paso» para «ganar tiempo» puede aparecer. Pero el protocolo de marcado quirúrgico no es un obstáculo; es un seguro de vida para el paciente y para nosotros mismos.

Cada vez que tomamos ese marcador y nos comunicamos con el paciente, no solo estamos cumpliendo una norma. Estamos reafirmando nuestro compromiso ético, protegiendo nuestra reputación y, lo más importante, brindando la tranquilidad de saber que hemos hecho todo lo humanamente posible para garantizar que el paciente esté seguro.

El marcador es pequeño, pero el peso de su significado es inmenso. Usemos esa tinta con la reverencia que merece.

¡HASTA PRONTO!