En la gestión de la Meta Internacional de Seguridad número 6, solemos enfocarnos en el entorno: barandales arriba, suelos secos y buena iluminación. Sin embargo, el riesgo más dinámico y peligroso a menudo viaja por el torrente sanguíneo del paciente.

La polifarmacia y el uso de medicamentos de alto riesgo son responsables de un porcentaje masivo de caídas hospitalarias. Para «adelantarnos al riesgo», no basta con saber qué toma el paciente; debemos saber qué buscar en el examen físico tras la administración.

1. Psicofármacos (El grupo de mayor impacto)

Son los principales responsables de la alteración del estado de alerta y el control motor.

  • Fármacos: Benzodiacepinas (Lorazepam, Alprazolam), Antipsicóticos (Haloperidol, Quetiapina).

  • Signos de Alerta:

    • Ataxia: Marcha inestable o «tambaleante».

    • Sedación residual: Somnolencia excesiva durante el día o dificultad para despertar.

    • Lentitud de reflejos: Retraso en la respuesta a estímulos verbales o físicos.

  • Estrategia: Evaluar el estado de sedación usando la escala de RASS antes de permitir que el paciente se levante.

2. Antihipertensivos y Diuréticos

Su principal riesgo es el compromiso de la perfusión cerebral al cambiar de posición.

  • Fármacos: Enalapril, Losartán, Furosemida, Hidroclorotiazida.

  • Signos de Alerta:

    • Hipotensión Ortostática: Mareo o visión borrosa inmediatamente después de sentarse o ponerse de pie.

    • Debilidad muscular: Por desequilibrio de electrolitos (hipopotasemia debido a diuréticos).

    • Urgencia miccional: El deseo súbito de ir al baño (provocado por diuréticos) hace que el paciente ignore los protocolos de seguridad y se levante sin pedir ayuda.

  • Estrategia: Realizar cambios de posición graduales (regla de los 2 minutos sentado al borde de la cama) y monitorizar electrolitos.

3. Analgésicos Opioides

Alteran la percepción del entorno y la coordinación fina.

  • Fármacos: Morfina, Tramadol, Fentanilo.

  • Signos de Alerta:

    • Vértigo y Náuseas: Sensación de que el mundo gira, lo que altera el equilibrio.

    • Miosis o confusión leve: El paciente puede calcular mal las distancias (ej. la distancia entre su mano y el barandal).

  • Estrategia: Planificar la deambulación al menos 1 hora después de la administración de dosis en bolo.

4. Antihistamínicos de 1ª Generación

A menudo subestimados por ser «comunes», su efecto anticolinérgico es potente en adultos mayores.

  • Fármacos: Difenhidramina, Clorfenamina.

  • Signos de Alerta:

    • Confusión u «Obnubilación»: El paciente se siente «en una nube».

    • Visión borrosa: Dificultad para enfocar objetos cercanos o identificar obstáculos en el suelo.

  • Estrategia: Evitar su uso nocturno en pacientes mayores de 65 años (Criterios de Beers).


El «Checklist» de la Ronda Farmacológica

Para enfermería, la evaluación diaria debe incluir la detección de estos 3 signos centinela:

  1. ¿El paciente está más somnoliento de lo habitual? (Riesgo de colapso por sedación).

  2. ¿Refiere mareo al movilizarse en cama? (Riesgo de hipotensión).

  3. ¿Ha tenido cambios en la fuerza de sus piernas? (Riesgo por desequilibrio hidroelectrolítico).

Conclusión: Prescribir Seguridad

La farmacología no es estática. Un paciente que ayer tenía un riesgo bajo puede convertirse hoy en un riesgo alto simplemente por una dosis de diurético o un ajuste en su ansiolítico.

Adelantarse al riesgo significa dejar de ver la medicación como una tarea de administración y empezar a verla como una variable de vigilancia. Cuando enfermería identifica el signo clínico antes de que se produzca el paso en falso, la seguridad del paciente deja de ser una meta y se convierte en una realidad clínica tangible.

¡HASTA SIEMPRE!